Por Felipe Lagos Rojas y Marcelo Miño Ortiz

Volver a la raíz: lecciones de las revueltas del ‘68 global para las izquierdas presentes

A 50 años de mayo del ‘68: una de esas marcas temporales que invitan a la reflexión, a preguntarse sobre causas y azares, consecuencias y aprendizajes. Es de esperar la clásica operación de higienización histórica por parte de la maquina político-comunicacional predominante; basta ver lo hecho con Martin Luther King Jr. o lo que Macron prepara en Francia. Repertorios de fechas, testimonios y reconversiones (al borde de lo religioso) de “los protagonistas”, con sus conclusiones típicas: transgredimos los límites, nos excedimos. En esta clave, el aprendizaje no es sino represión, recordar con culpa – otra forma de olvido.

La revuelta no es revolución, aunque tome sus formas y contenidos. Pero las revoluciones que no fueron permiten identificar la lógica de las revueltas que sí. El ‘68 concentró un evento global, que ocurrió desde Tokio a Kingston y desde Oakland a México, trascendiendo la distinción entre Primer y Tercer mundos. No es posible explicar esta globalidad olvidando las descolonizaciones en África y Asia durante los años anteriores, ni la lucha anti-colonial, anti-imperialista, dramática e ineludible que se esparcía al grito de: ¡uno, dos, cien Vietnam!).
Descolonización geopolítica que tuvo su contraparte en una descolonización, digamos.