Amanda Mitrovich es vocera Zonal Metropolitano y Claudia Pilar del Zonal Norte, de la Coordinadora Feminista Universitaria (COFEU)

Para contextualizar ¿Cómo parte y cuáles son los motivos para hacer las tomas en las universidades?

La movilización estudiantil feminista partió en la Universidad Austral de Valdivia, luego de que trascendiera que un docente, acusado de acoso sexual en contra de una funcionaria, sería despedido y por ello recibiría una millonaria indemnización. Este hecho detonó la molestia del alumnado y la toma de las dos sedes de la institución (Valdivia y Osorno). Dos semanas después se sumó Derecho de la U. de Chile, y desde entonces la cifra ha ido en alza. Las tomas nacen como respuesta a la ineficiencia de las autoridades universitarias en las soluciones a las denuncias de acoso y/o abuso de las estudiantes y/o funcionarias hacia docentes. Esto se debe, en parte, a la deficiente implementación de los protocolos contra el abuso, el acoso y discriminación arbitraria, dejando a las mujeres y disidentes sexuales de las casas de estudio en una posición de vulnerabilidad frente a los acosadores y que estos van desde los propios compañeros hasta los docentes que son eminencias en su respectiva especialidad, como lo es el caso del ex presidente del tribunal constitucional en la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile.

¿Cómo se han organizado y cómo han visto la participación y compromiso de las y los compañeros de las universidades?

Todo se organiza a través de redes sociales, que son los canales de información que poseemos por el momento y que son lo más práctico para tener una comunicación fluida entre los diferentes espacios movilizados. Además se han hecho reuniones para la coordinación de los espacios en los diferentes zonales que son parte de la CoFeU. En el caso de la participación, ha sido alta la convocatoria que ha tenido el movimiento en la ciudadanía y en los y las estudiantes, en lo que es el compromiso también, ya que estas son demandas que no son ajenas al movimiento estudiantil, como lo es la educación no sexista, el cambio de mallas curriculares, igualdad de género y por sobre todo, respeto y seguridad dentro de nuestros espacios comunes y en los que pasamos gran parte del día.

¿Qué les parece la Agenda mujer del gobierno de Piñera?

En primera instancia, nos sentimos interpeladas frente al lenguaje utilizado: No somos “sus mujeres”, pues no somos objetos apropiables; la violación cometida por Neruda, las violaciones no son simples “errores” perpetradas por hombres “equivocados”. En segundo lugar, llevamos años en el mundo de lo privado, siglos, ya que el espacio de lo público siempre ha sido masculino, por lo que la agenda se queda corta en formas y contenido ¿se habrá dado cuenta, que ésta se basa únicamente en medidas parche? ¿Que las medidas propuestas, siguen cargándonos las labores de cuidado? Tan solo se demuestra la voluntad de facilitarle a la mujer la realización del trabajo doméstico y reproductivo, cuestión que no cambia en ningún caso uno de los problemas de fondo más relevantes, como son los roles que se le han asignado a la mujer a lo largo de la historia, la doble y hasta triple jornada laboral, la precarización de su trabajo tanto doméstico como formal, entre otras. De este modo, el anuncio deja intacta la estructura precaria a la que son sometidas nuestras compañeras funcionarias y los cientos de trabas que tienen que sortear nuestras académicas para alcanzar los pocos puestos que tienen.

La agenda presentada, tiene un énfasis en lo sancionatorio, señala que se avanzará en la generación de protocolos, y sanción al acoso y abusos sexuales en las universidades mediante la promulgación de la “Ley de Universidades Estatales”, a la que ya nos manifestamos contrarias el año pasado. Las promesas realizadas, no cambian la violencia machista que vivimos las mujeres día a día en nuestros espacios educativos, porque si algo hemos dejado en claro con esta movilización, es que los protocolos no son suficientes para resolver el problema de la violencia de género que vivimos las mujeres y disidencias sexuales, ya que llegan tarde, cuando ya hemos vivido estas violencias. Es por esto, que hemos puesto sobre la palestra pública la necesidad de una educación no sexista, que avance en las transformaciones radicales en cómo nos relacionamos, sin las interpelaciones de género que nos relegan a un rol secundario.

¿A qué se refieren cuando llaman a radicalizar el movimiento? ¿Cuáles consideran que son los próximo pasos del movimiento?

A mantener las tomas y las paralizaciones a nivel país, pues más allá de los petitorios internos de cada espacio educativo, se está formulando la posibilidad de realizar un petitorio nacional, y en ese sentido, se debieran mantener los espacios movilizados, en jornadas de reflexión, con asambleas de mujeres trabajando intensamente, y a la vez presionando al ejecutivo a dar respuestas. Creemos que las proyecciones apuntan a que se comience a trabajar en las modificaciones legales.

¿Qué es lo que esperan que la sociedad interprete a partir de este movimiento? ¿Qué esperan dejar instalado?

Creemos que las proyecciones del movimiento están siendo evidentes. La necesidad de legislar en favor de la igualdad de género efectivamente y no con medidas o soluciones “parche” como así lo propone la agenda del Presidente Sebastián Piñera. Esperamos que la sociedad reconozca que la violencia de género existe en los diferentes espacios y de distintas formas y que no es “un invento para llamar la atención porque se nos acabaron las excusas”. La violencia de género y discriminación es muy real y quienes hemos sufrido de ella a diario sabemos lo que significa. Esperamos que el Estado se haga cargo de estas demandas y no sólo en medidas reparatorias o sancionadoras, porque la idea es erradicar los signos de la violencia machista que existen y por lo tanto es fundamental que una educación no sexista sea realidad, y que parta desde la educación preescolar hasta las universitadades de todo el país.

¿Quisieran dejar algún comentario o idea para nuestros lectores?

La lucha feminista de la tercera ola se caracteriza por ser la que reinvindica los derechos de la mujer y por supuesto, se cuestiona si en realidad estos son suficientes y si son efectivamente respetados y resguardados por las personas. En Chile, se creía que los derechos que ya existían eran suficientes, pero hoy nos damos cuenta que la violencia que nos rodea desde temprana edad no está considerada y es más bien una realidad “inexistente” porque se normalizaban conductas con las que las feministas hoy no estamos de acuerdo y denunciamos, porque el Estado de Chile no se hace cargo de la violencia hasta que termina en femicidio. Las compañeras que se han atrevido a denunciar una violación, se le cuestiona la credibilidad de su denuncia y se les vuelve a victimizar y la sociedad las margina y vulnerabiliza si ellas se atreven a seguir con su vida. Prefieren que sigamos viviendo con miedo y las mujeres y disidentes sexuales ya nos cansamos de vivir con miedo. RPS