Por Cristián Cuevas Zambrano

¿Cuál es la situación que vive el movimiento sindical chileno ad portas de un nuevo 1° de Mayo? A pesar de un inicio de siglo que traía esperanza, con la irrupción de los/as trabajadores/as precarizados de los principales ejes del modelo de desarrollo extractivista y sus nuevas formas de explotación (contratistas del cobre, forestales, salmoneras y temporeros), la evaluación actual no es auspiciosa. El/la trabajador/a como sujeto social está hoy ausente. Una cuota de responsabilidad recae por cierto en el propio movimiento sindical, que no ha sido capaz de interpretar, organizar y orientar el movimiento de los/as trabajadores/as según los cambios que se han producido en mundo del trabajo, manteniendo la organización sindical como un actor subalterno del empresariado y los gobiernos de turno.

En este escenario, creemos que el movimiento sindical necesita con urgencia de al menos cinco elementos cruciales: 1. Comenzar a construir un relato y una épica para este tiempo; 2. Focalizar los esfuerzos en lograr una efectiva negociación por rama o sector; 3. Dotar al movimiento sindical de una democracia interna profunda y radical; 4. Transparentar la gestión, de manera de contar con líderes/as con legitimidad social y política; y 5. Reconstruir la unidad sindical que permita vincular la lucha de los/as trabajadores/as con las transformaciones que con urgencia el país entero necesita.