Ad portas de que el proceso de convergencia de izquierdas dentro del Frente Amplio comience definitivamente a tomar forma, resulta fundamental propiciar un debate abierto, fraterno y que anteponga la unidad, en el marco de diversidad de posiciones existentes al interior de las organizaciones participantes.

Una izquierda con vocación de poder debe ser capaz de conectarse con las demandas y los anhelos de las mayorías del país. En este sentido, la unidad de las distintas perspectivas convergentes (socialistas, democráticas, libertarias, feministas, decoloniales) representa una oportunidad histórica, no sólo para terminar con la fragmentación de la izquierda política nacional -que la ha condenado invariablemente a la marginalidad-, sino que también para renovar el proyecto emancipador desde el contexto histórico actual y con un horizonte común.

Debemos estar a la altura de la instancia política. Es momento de poner por delante las ideas y propuestas por sobre la búsqueda de posicionamientos internos, así como también privilegiar un contenido y un lenguaje que pueda abarcar no solamente a los convencidos.