Superar la actual crisis de las organizaciones de trabajadores/as en Chile pasa, de manera importante, por transitar desde un sindicalismo sin proyecto político, a uno que juegue un rol transformador y articulador en la sociedad.

Para lo anterior es fundamental que el mundo del trabajo reconozca que, junto a las actuales contradicciones entre capital y trabajo, el despliegue de las fuerzas reproductoras del capitalismo ha hecho evidentes y apremiantes otros conflictos. Los procesos migratorios, las problemáticas de género y sexualidad, la amenaza de un colapso medioambiental provocado por el extractivismo, entre otros, ameritan una reflexión y un trabajo político consistente desde el sindicalismo.

No obstante, como sabemos, Chile presenta bajos niveles de sindicalización y una débil y deslegitimada institucionalidad sindical. Y si bien esta situación puede aducirse al efecto directo de la implementación del Plan Laboral de la dictadura hace más de 30 años, en la actualidad ello también responde a problemáticas propias del sindicalismo nacional referidas tanto a su gestión dirigencial como también a una desconexión respecto de la realidad cultural, social, política y productiva de la sociedad chilena.

Nuestras organizaciones sindicales están cooptadas por los gobiernos de turno, atrapadas por dirigencias que no se renuevan, sumidas en casos graves de corrupción y falta de transparencia, acostumbradas a procesos eleccionarios poco democráticos, con una afiliación irreal, con baja participación de mujeres y con un actuar político caracterizado por el encapsulamiento en torno a posiciones corporativistas o que actúan sólo en el ámbito de lo meramente reivindicativo, sin asumir una mirada global sobre los conflictos y contradicciones en los que se expresa el capital en la actualidad.

En ese escenario, y con un gobierno de derecha que amenaza con seguir profundizando el modelo neoliberal, urge volver a dotar al movimiento sindical de la fuerza aglutinante para la clase trabajadora y disruptiva para con el orden patronal, en defensa de los derechos de quienes producimos la riqueza en este país. ¿Cómo entonces lo fortalecemos para que vuelva a ser la herramienta transformadora de nuestras condiciones?