NO SOY EL ÚLTIMO

Imágenes,
un pasado hiriente.
El resto de la sangre fluye en el presente.
Si fuera la última gota,
escribiría el testamento.
Si yo fuera el último vivo,
hijo del continente
que mis ancestros comenzaron,
en lugar de continuar, diría:
es el tiempo el que hará que la historia
esté menos presente en la mente.
Es esperar a que se canse solo,
a que caigan las hojas del mal
que algunos navegantes
y sanguinarios plantaron.

Subtituladas “Futuras Cicatrices”,
dejaría estas escrituras en el cuaderno,

estas figuras a base de expresión
de una cara ennegrecida,

y en el corazón,
la espera de curación,

justo antes de volverme invisible,

justo antes de dejar mi cuerpo
como un punto de melanina.
Pero el último de un linaje,
estoy lejos de serlo.

Luego la sombría historia
de la cuna de la humanidad se repite.

Es tanto que me siento sólo,

es un cansancio en el pellejo de un lobo,
un efecto que dice que la luna no es mi sol,

y que el regreso a mí sería un descanso.

Porque es el rencor y su miseria,

no es la representación física
lo que me ha cubierto de pecado.

El acercamiento de la libertad
de las ovejas negras,
lo empezaría con el perdón del crimen
si fuera el último.
Crucificado por la oveja blanca,

luego el black-out se repite.

Demasiada mierda de los dictadores
para digerir,
la amargura invade mis sentidos,

escribo,
luego vómito mi hiel.

Como un aviso de búsqueda,
puedes consultarlo,
todavía como
La Primera República Negra,
una libertad pura,

la echo de menos,

todavía mi lugar de nacimiento,

mi vida,

la echo de menos.

En una frecuencia natural
continúo
imaginándome a mí mismo.

Si fuera el último,

hoy estaría al final
de las cadenas afro caribeñas,

los medios de transporte de la división.

Mi fuerza,
la echo de menos,

mi Perla de Las Antillas,
la echo de menos,

mi amor perdido
al lado del corazón de los mares,

lo echo de menos.

Me olvidaría de ese sentimiento pero,
no soy el último.


Parece que tengo que ser un gran negro,

parece que nunca podrán exterminar a la raza,

ya que estoy lejos de ser la última raíz.

Parece que tengo que luchar
al lado del tronco de nuestro árbol
para dejar una respuesta a la unión,
a la libertad,
y hace tiempo que ella llama a mis hermanos.

Eso indicaría un suspiro,

un hilo mental desenredado,

un renacimiento y luego
un corazón aliviado,
una vida maravillosa
en lugar de un testamento.

No necesitaría todo esto en la idea

de que voy a volverme invisible,

porque
no soy el último
NEGRO.