Nirsa Noriega es presidenta del Sindicato de Trabajadores de Sodexo Servicio Nacional

Las y los trabajadores de Sodexo deben lidiar permanentemente con una empresa indolente ante el sufrimiento de los que menos tienen. Y es que, lamentablemente, nuestros y nuestras trabajadoras son parte del grupo mas pobre del país.

El estallido social se ha vivido con esperanza pero también con miedo, porque a pesar de estar de acuerdo con las demandas sociales por un país más justo y democrático, laboramos en una empresa privada donde el manifestarse nos costaría el despido. Durante todo ese período, incluso el más álgido, trabajadoras y trabajadores han tenido que presentarse a sus lugares de trabajo sorteando todo tipo de barreras cómo la falta de locomoción colectiva, el cierre del metro de Santiago, las barricadas, etc.

La sensación es de sentirse atadas de manos ante la nula respuesta de Sodexo y del gobierno a las demandas principalmente de remuneraciones. Recordar que hasta el día de hoy Sodexo no tiene como sueldo base el mínimo legal. Es más, como burla a nosotras y nosotros dirigentes sindicales, sumaron al sueldo los bonos obtenidos en negociaciones colectivas para completar el mínimo mensual.

Con el correr de los días, nos unimos a la Mesa de Unidad Social, porque estamos convencidos que solo uniéndonos lograríamos revertir de alguna manera la desigualdad entre los chilenos.

Con la llegada del COVID-19 a Chile, nuestros trabajadores y trabajadoras nuevamente fueron golpeados por el miedo e incertidumbre, no sólo por el riesgo a la salud, sino también por el riesgo de quedar sin trabajo.

La Empresa Sodexo nunca quiso hacerse cargo de los y las trabajadoras de alto riesgo en contraer COVID-19. No hubo ninguna alternativa ni trato diferenciado con embarazadas, mayores de 60 años y personas con enfermedades de base. Sólo con la intervención de la Federación de Trabajadores de Sodexo, se logró finalmente el pago proporcional y el aislamiento en sus hogares.

Para qué decir de las “soluciones” propuestas por la empresa para poder conservar la fuente laboral. Entre estas estaban el pedir firmar cartas sin goce de sueldo, hacer uso del feriado legal para conseguir licencias médicas y mandar a las y los jubilados a sus hogares sin sueldo, entre otras.

Hemos estado trabajando intensamente para revertir las decisiones de la empresa, denunciando caso a caso los abusos de los que han sido objeto nuestros trabajadores y trabajadoras. En estos momentos, Sodexo se está apegando a la Ley de Protección del Empleo, ley que en realidad sólo protege a las empresas.

En ese sentido, como sindicalistas lo que queremos es tener trabajadoras y trabajadores informados y con derechos. Para eso estamos trabajando juntos y juntas, porque creemos que es la única manera de cambiar en algo las condiciones de trabajo, dándole mayor dignidad y acortando lo más posible la desigualdad social.

Actualmente estamos trabajando en denuncias ante la Dirección del Trabajo y la distintas oficinas de la Inspección del Trabajo a nivel nacional, para lograr que Sodexo termine con la estrategia neoliberal de trabajar con multirut y que le permite eludir pagos en salud y previsión, además de obstaculizar los derechos de sindicalización y negociación colectiva. Actualmente Sodexo trabaja con alrededor de 5 rut distintos.

En el rubro de servicios de alimentación y lavandería, uno de los principales giros de la transnacional Sodexo en Chile, existe una composición mayoritariamente femenina. A pesar de ello, sigue siendo difícil acortar la brecha salarial con respecto a los hombres. La mayoría de las mujeres que trabajan en Sodexo son las proveedoras de sus familias, lo que hace mas difícil el crecimiento social y personal por lo que significa la doble carga laboral, en la empresa y en el hogar, que no es reconocida por esta sociedad machista.

Las trabajadoras de Sodexo están recién empezando a manifestarse y a participar en los movimientos feministas a nivel nacional. Ya es hora de salir a la calle y empoderarse para cambiar las condiciones de vida.