Valeria Bustos Arriagada es presidenta de la Junta de Vecinos El Progreso de la comuna de Santiago y presidenta del Comité de Vivienda Por un Santiago Multicolor


A 50 años del triunfo en las urnas de la Unidad Popular, encabezada por Salvador Allende, el Aniversario nos sorprende en medio de la Pandemia de Covid19.

Desde los territorios, las Organizaciones Sociales, las mismas que lideraron la Revuelta en sus Barrios, hoy asumen la tarea de organizar las Ollas Comunes y Campañas Solidarias de alimentos.
El Estado cada vez más jibarizado no ha sabido estar a la altura de las necesidades urgentes del Pueblo Pobre y es ahí que toma relevancia el rol de las comunidades en los territorios, donde con convicción y trabajo duro se construyen las redes populares de abastecimiento para paliar el hambre que se ha instalado en los barrios, ya no solo de las periferias, sino también de sectores residenciales en comunas céntricas del Gran Santiago.

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En Santiago Centro la Pandemia nos ha golpeado fuerte. Como Barrio nos ha tocado ver morir a muchos vecinos y ser testigos de las secuelas irreversibles de muchos de ellos tras la “recuperación” del virus. El hacinamiento, una de las principales causas de la violenta propagación del Covid19, nos lleva a colocar en primer lugar en el petitorio de las Demandas del Pueblo el Derecho a la Vivienda y la Ciudad.

Las políticas habitacionales propuestas por el Programa de la Unidad Popular, concretadas en proyectos dignos como la Villa San Luis, entre otros, son un claro ejemplo de cómo hacer las cosas bien, como dignificar la vida de pobladoras y pobladores.

Hoy en día ante la completa desafección de los pobladores y pobladoras por la clase política, se hace urgente más que nunca el organizarse, el salir a la calle y conversar con el vecino y la vecina, el escuchar las inquietudes y esperanzas. Nosotros somos Pueblo, somos Pueblo Pobre y somos los llamados a levantarnos ante la injusticia, ante el hambre, ante la corrupción y ante todo lo que lo que nos molesta, nos duele y nos afecta. El gran desafío es cómo vamos a conversar con el vecino, cómo se reconstruye el sueño de lo posible, el sueño de una sociedad más justa.

El 11 de septiembre es la tercera ruta de Allende

La experiencia de la unidad Popular, a 50 años de su triunfo, tiene mucho que enseñarnos. Si bien muchos de nosotros no vivimos ese proceso, lo conocemos, lo leímos, lo aprendimos o lo escuchamos de nuestros padres y abuelos. Cómo se construyó codo a codo, de sol a sol, un proyecto popular, participativo, profundamente democrático, con conciencia de clase, con cariño, con afecto, con trabajo.

Hoy en día la sociedad es distinta, nuestros barrios son distintos, son multicolores, la migración que ha llegado a nuestros barrios nos da la tremenda oportunidad de enriquecernos culturalmente. Latinoamérica es una sola y la realidad no es distinta de un país a otro. En ese sentido, debemos aprender a abrazar a nuestros hermanos y hermanas latinoamericanas; los barrios que se organizan, que se levantan y que luchan contra la tiranía y la justicia, deben incluir a todas todos y todes. No hay posibilidad de construir Poder Popular sino se abraza a esa potente, maravillosa y muy concreta diversidad con la que convivimos en los territorios. Para las transformaciones estructurales que necesitamos es fundamental crear Poder Popular. Y cuando existe unidad, organización y trabajo colectivo en los territorios, existe Poder Popular.

Pueblo que se abraza, pueblo que se escucha, pueblo que lucha Unido, es un pueblo que está destinado a cambiar su destino. Con el ejemplo de Allende y la Unidad Popular seguimos en el territorio construyendo un barrio, una ciudad, un país, una sociedad más justa más inclusiva y más feliz para todas, todos y todes.