Iván Carrasco es parte de la directiva del Partido Igualdad


Iván, ¿cómo lees los resultados de la elección primaria de Apruebo Dignidad? Si bien hubo una alta votación hacia dicho pacto ¿cómo explicas la importante diferencia de votos entre las candidaturas de Boric y Jadue?

Creo que la votación de Daniel Jadue fue muy alta, fue una muy buena votación en el contexto de una primaria donde debió enfrentar una dura maniobra comunicacional de varios medios que, sistemáticamente, hicieron de algunos errores comunicacionales un caballo de batalla contra su candidatura. A pesar de todo esto, la votación de Daniel es un voto muy claro, en el sentido que es votación muy definida políticamente, de sectores populares ganados políticamente para las causas transformadoras, para un programa claro, sin dobleces. Es una votación ganada para la lucha, pero que no logró sumar a otros sectores del campo popular que miran con desconfianza a los partidos políticos.

Por otra parte, la alta votación de Gabriel Boric y el FA, a mi juicio, se debe a que concurren en ella 3 factores: En primer lugar, el derrumbe de la Concertación, que deja huérfano de proyecto a sectores importantes de la ciudadanía, y que ven en el FA y a su candidato como lo más cercano a sus aspiraciones. En segundo término, concurre un voto que su objetivo, por diversas razones, era detener a Jadue y dejarlo fuera de la papeleta de noviembre. Es un voto anticomunista que se moviliza por el miedo y la desconfianza. Y tercero, lo que mi juicio con mayor contundencia se expresa en la enorme votación obtenida por Boric, es un gran sector social que quiere cambios, pero los quiere moderadamente, sin profundización ni ampliación de la lucha y las movilizaciones. Es un sector de la sociedad, franjas de distintas clases sociales, que solidarizan con las luchas, que quieren cambios, pero estiman que estos se deben hacer en diálogo con las fuerzas del antiguo orden. Es un sector de la sociedad cansado de la revuelta, compuesto fundamentalmente por capas medias, pequeña burguesía urbana, juventud universitaria, profesionales jóvenes, capas medias ascensionales. A mi juicio, esta es la fracción de pueblo que con mucha contundencia se expresó en la alta votación de Boric. Desde ese punto de vista, podemos decir que es un sector de pueblo vacilante e indeciso y que tiene en Boric su mejor reflejo y vocero en estos momentos. Y este tipo de sector se expresa con mucha mayor contundencia justamente en momentos de reflujo del sector más avanzado y combativo del pueblo.

Creo que esto explica la importante diferencia de votos entre ambos candidatos. Por tanto, no tiene tanto que ver con errores o aciertos de campaña o por particularidades de los candidatos, sino fundamentalmente por el estado actual de reflujo del movimiento popular que estamos viviendo.

De cara a las elecciones presidenciales de noviembre, ¿consideras posible sostener un polo de organizaciones anticapitalistas dentro de la candidatura de Boric y jalonar hacia la izquierda dicha campaña, ves alguna alternativa fuera de Apruebo Dignidad o bien piensas que se debe olvidar la presidencial en esta pasada?

No creo posible que emerja un sector anticapitalista al alero de la candidatura de Boric. Las razones son muchas, pero la principal es que Boric, atacado por la opinión pública afín al sistema, de la derecha y de los medios hegemónicos, permanentemente cederá posiciones. La política del sector del FA que representa Boric intentará por todos los medios rehuir la disputa política abierta. Tratará de llegar a acuerdo con el PS para un futuro gobierno. En ese escenario, es imposible que una fuerza anticapitalista se construya a la sombra de un candidato que se acercará cada vez a ser gobierno con parte de las fuerzas de los 30 años. Y por las mismas razones, es ingenuo pesar que se podrá “jalonear hacia la izquierda dicha campaña”.

El levantar una candidatura presidencial por fuera de Apruebo Dignidad es una tarea difícil, pero no imposible. Y es difícil no solo porque los tiempos tan acotados atentan contra ese intento, sino fundamentalmente por la falta de unidad política de sectores anticapitalistas, que a pesar de haber sido parte protagónica en la revuelta populares de octubre del 2019 en adelante, no hemos sido capaces de construir espacios unitarios estables, donde convivan la diversidad de organizaciones sociales, políticas, partidos e independientes del campo popular anticapitalista. Y es muy difícil generar ese espacio en el poco tiempo que tenemos para inscribir una candidatura independiente. Por otra parte, hoy ningún partido de izquierda anticapitalista tiene los afiliados legales suficientes para, desde la legalidad de un partido, levantar una candidatura presidencial.

Entonces, sin creer que “se debe olvidar la presidencial en esta pasada”, creo que, de no haber un candidato independiente de las fuerzas populares, debemos concentrar esfuerzos en levantar una lista parlamentaria compuesta por fuerzas de izquierda, en donde ojalá participe el Partido Comunista, y se pueda convocar en ella a los movimientos sociales, a los independientes, a las diversas organizaciones políticas anticapitalistas, etc., de forma de mantener vivo un espacio de articulación de las fuerzas anticapitalistas y socialistas.

Los triunfos tanto de Sichel como de Boric, que tienden a “centralizar” sus posiciones, ¿implica un retroceso en el intento de lograr restablecer un escenario donde la izquierda logre instalarse en el tercio histórico de la política chilena?

Si, indudablemente el triunfo de Boric implica un retroceso para el campo popular y la izquierda anticapitalista. Pero este retroceso se configura no solo por la derrota de Daniel Jadue en la primaria, sino fundamentalmente porque las fuerzas de la izquierda anticapitalista no tenemos la capacidad de levantar una candidatura propia. Y ese es una falencia que debemos analizar y hacernos la autocrítica: a casi 2 años de la revuelta popular, la tarea de la unidad y coordinación de las fuerzas anticapitalistas y de izquierda está aún pendiente.

¿Cómo crees que la izquierda anticapitalista debe enfrentar el nuevo ciclo político que se abre en el país para evitar quedar sumida en lo puramente identitario?

Un ciclo político se configura de acuerdo a lo que hacen o dejan de hacer las fuerzas políticas que concurren a su conformación. Por tanto, frente a cada ciclo político hay que determinar cuál es el objetivo, cuál es la tarea central que debemos impulsar para que en la configuración de ese ciclo permita seguir avanzando la lucha. En ese sentido, creo que la principal tarea ahora es mantener viva la alternativa transformadora.

Nosotros apostamos a que un triunfo de Daniel Jadue iba a garantizar seguir empujando la lucha por las transformaciones y mantendría abierto un escenario de lucha popular. Con el triunfo de Boric se arriesga a perder ese impulso y entregar la conducción política del proceso a una fuerza vacilante que permanentemente cederá posiciones ante la derecha y la Concertación. Por tanto, la principal tarea hoy es mantener unidas, activas y en lucha a las fuerzas populares en todos aquellos espacios donde se pueda dar batalla. Por ello, hemos propuesto avanzar y acelerar los procesos de unidad y coordinación de organizaciones sociales y políticas populares y anticapitalistas, de forma de levantar propuesta y alternativas organizacionales y políticas en todos los espacios, de manera de no entregarle al reformismo del FA la conducción del campo popular que tanto ha costado levantar en estos meses de lucha, y menos permitir que las fuerzas sociales, despertadas a la lucha en octubre de 2019, se vuelva derrotadas a guardar en sus casas.

Lo que pasará en un eventual gobierno de Boric es ya conocido en otros escenarios en Latinoamérica. Las contradicciones sociales profundas generadas por el neoliberalismo brutal chileno van a seguir abiertas. La derecha y la reacción querrán poner de rodillas a dicho gobierno, con amenaza golpistas, presiones económicas, chantajes, presión mediáticas, etc. Los dirigentes políticos vacilantes del FA van a querer traicionar y rendirse, seguramente bajo la forma de un gobierno fútil que no cambie nada de fondo. En ese escenario, se requerirá de las fuerza revolucionarias y de la clase trabajadora para seguir empujando por los cambios y por conquistar un gobierno verdaderamente de los pueblos y de los trabajadores. Y esa fuerza y organización política anticapitalista debe ser construida ahora, ya. RPS