Por Asamblea del Barrio Brasil de Santiago


El orden capitalista-neoliberal en Chile cumple dos años bajo el asedio del pueblo, que el 18 de octubre de 2019 pasó a la ofensiva en la Revuelta Popular. Es ese proceso, ya logramos dar muerte a la Constitución de Pinochet y Guzmán y ganamos la posibilidad de escribir una nueva carta magna en un proceso más democrático, del que participan compañeros y compañeras de lucha.

Sin embargo, en el balance al que invita el hito no podemos obviar que aunque el Metro no volvió a subir, sí lo han hecho el resto de los servicios básicos, alimentos y vivienda; que la impunidad sigue reinando en el país, partiendo por la que goza el presidente; que la represión y prisión política siguen desplegándose a sus anchas; que las estructuras del modelo siguen intactas, empobreciendo a nuestros jubilados, endeudando a familias y estudiantes…

Resulta entonces fundamental relevar otra victoria que conseguimos como pueblo a propósito de la Revuelta Popular: la posibilidad de construir organización popular en nuestros territorios. Ha sido en estos espacios sociopolíticos donde hemos podido activar diversas expresiones de lucha y solidaridad, lo que nos ha brindado la posibilidad de que colectivamente sigamos en la lucha por un Chile más justo.

El camino no ha sido fácil, muchas organizaciones simplemente se diluyeron y otras – incluida nuestra asamblea – pasaron por periodos de baja participación en contexto de pandemia. Y si bien, en distintos rincones del país, varias hemos seguido adelante, para que en este 18 de octubre de 2021 reivindiquemos nuestro compromiso con el avance del pueblo, es preciso reconocer los desafíos que tenemos por delante.

Lo anterior implica que como organización continuemos aportando a mantener vivas las demandas populares que impulsaron la Revuelta, en un trabajo incesante de politización y de reconstrucción del tejido social de nuestro territorio.

Junto con ello, es importante que la articulación con otras organizaciones avance más allá de acciones de propaganda y protesta que responden a ciertas coyunturas, atendiendo a la tarea pendiente de profundizar nuestros lazos sociopolíticos, de manera que contribuyamos colectivamente a la construcción de un proyecto popular.

Ya contamos dos años desde que salimos masivamente a la calle para expresar nuestras rabias, frustraciones, demandas y esperanzas. Una mirada crítica a esa historia nos permitirá seguir sumando y avanzando en la lucha que nos unió y que nos permite llegar a en este nuevo 18 de octubre como TERRITORIO ORGANIZADO. ¡Sólo en el pueblo confiamos! RPS