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    Editoriales

    Número 14, Noviembre-Diciembre 2019

    LA HISTORIA DEL FIN DE LA HISTORIA

    Era a fines de los años´80 del siglo pasado, cuando el futuro se convirtió en una idea del pasado, propia de viejos ilustrados, nostálgicos y revolucionarios de otro tiempo. La globalización prometía un presente eterno.

    Hace casi exactos 30 años la dictadura cívico militar chilena traspasaba la administración del país a una renovada casta política. Con ello se terminaba la lucha popular y la política quedaba legitimada como cosa de expertos. Los problemas sociales son traducidos en términos técnicos, las políticas públicas y el manejo de la economía son aislados de presiones directas de sectores políticos y sociales, entregando garantía y estabilidad a los sectores económicos poderosos.

    Ese presente eterno se consolidaba.

    Cuando el día 18 de octubre de 2019 los estudiantes secundarios llaman a evadir masivamente el pago del metro de Santiago ante el aumento de la tarifa, el argumento de Piñera fue que había sido un panel de expertos el que determinó el aumento del pasaje en virtud de una serie de variables macroeconómicas, y que quienes promovieran evasiones no eran sino vándalos y delincuentes. Un argumento acorde con cualquier gobierno de las últimas décadas. Sin embargo, desde ese día el consenso hegemónico que permitía que esos argumentos se toleraran comienza a resquebrajarse y, con ello, el presentismo de eternos 30 años.